A mí, de pequeño había cosas que me alucinaban. Cuando movido por un impulso superior a mis fuerzas, cogía las agujas de hacer punto para hacer peleas de espadas con mi hermana, ráuda y veloz acudía mi madre a quitárnoslas vociferando por el pasillo: "¡Os vais a sacar un ojo!".
Y luego, sin embargo, nos dejaban jugar en los columpios.
Los columpios de antaño eran divertidísimos, pero tenían una pequeña pega: estaban diseñados para provocar dolor. En mi época los parques infantiles solían estar compuestos de:
>La barra de bomberos<
PROS:
>En invierno bajabas rapidito, por la ropa. Esa misma ropa paraba bastante bien los golpes resultantes de despeñarse desde todo lo alto.
CONTRAS:
>En verano te dejabas la piel de los brazos y las piernas.
>Caerte de todo lo alto. (¡Caías en hierros retorcidos!).
>Que te caiga encima el niño impaciente y ansioso que hay en todo parque infantil de antes, de ahora y de siempre, cuando aún no te había dado tiempo a saltar.
>Ponerte nervioso y tirarte sin agarrarte a la barra.
>Arrepentirte al llegar arriba y llorar llamando a tu mamá delante de todo el parque. Hay niños a los que esto les ha costado años de terapia en su edad adulta.
Ni cera fría, ni caliente, ni láser ni ná...Tu te tiras por ahí sin camiseta y los pelos a tomar gárgaras...Abstenganse de probar las señoras para eliminar el bigote o se pueden dejar el labio superior en el intento.
>El cubo<
No hay foto, pero seguro que os acordáis, eran barras horizontales y verticales cruzadas. Una especie de castillo minimalista.
PROS: parecía un laberinto. Estímulo de la percepción espacial.
CONTRAS: como te cayeras en la parte de dentro tu madre tenía que hacer contorsionismos para sacarte de ahí.
RE-CONTRAS: si tu madre medía más de 1,45 y pesaba más de 40 kg, era imposible que fuera a socorrerte.Fue la primera prisión de algunos futuros delincuentes.
>El semicírculo<
Un semicírculo en el que te solías colgar de las piernas. Siempre había algun gracioso que te soltaba los pies.
PROS: si buscabas herídas de guerra era lo más rápido y efectivo. Podías conseguir bonitas cicatrices en un plis-plas.
CONTRAS: Ver PROS
¿Observáis el lecho de rosas que aguarda al temerario o torpe que cae del instrumento de tortura éste? Os contaré un secreto a voces...Si os acercáis lo suficiente podréis observar una plaquita que pone: 'Columpio patrocinado por el geremio de dentistas de España'
>El tobogán<
PROS:
>Versatilidad: puedes subir por la rampa, bajar a lo convencional...
CONTRAS:
>De hierro: te achicharrabas el culo. De madera: tenías que hacer tu todo el trabajo.
>Caerte de las escaleras hacias el suelo, usease donde no hay rampa.
>Tirarte de cabeza, y dejarte la ídem al final.
>Tirarte sin avisar y llevarte dos o tres niños por delante de los que subían por la rampa ( siempre había alguno), o algún 'niño observador' ( ver apartado 'columpios')
>Intentar hacer una clavada al caer de la rampa, tropezar y caerte provocando la hilaridad de todos los niños abusones y sus madres.
Nene: Mamá , mamá se me ha enganchado la pierna con los clavos oxidados del tobogán y tengo una brecha en los glúteos que se me ve el coxis...¿crees que deberíamos ir al servicio de urgencias?
Madre: hay que ver que redicho y que pedante eres hijo mío, eso con una tirita y un poco de 'micromina' se te pasa
>Los columpios<
(los balancines, porque en realidad a todo le llamábamos columpios).
PROS: El aire en la cara, el cosquilleo en el estómago. Subir cada vez más alto.
CONTRAS:
>Esperar la vez. Había un subgénero de niños cansinos que nunca tenían suficiente. Menos mal que eran neutralizados por otro subgénero de niños cansinos que, apalancados en la estructura del columpio, no paraban de preguntar: ¿Acabas ya?¿Acabas yas?¿Acabas ya? Yo he visto verdaderas batallas entre clanes de cansinos, que ríete tú de las luchas de poder entre Ñetas y Latin Kings por el banco del parque de su barrio.
>Los niños observadores. En el parque al que yo solía ir siempre había niños merodeando alrededor de los columpios, observando no se sabe bien qué: una piedra, una mota de polvo, seres imaginarios... Debias tener mucho cuidado porque los niños observadores sentían una fijación enfermiza por cruzarse por delante de los columpios así que sólo era cuestión de tiempo que te llevaras a alguno por delante o por detrás.
>Los temerarios. Se trata de niños-fakir a los que el dolor parecía provocarles placer. Niños que se dedicaban a experimentar con el umbral de resistencia de sus huesos. Y, si no te apartabas a tiempo, con el de los tuyos también. Son el depredador natural de los 'niños merodeadores' y de las 'ancianas despistadas alimentadoras de palomas'.
Ejemplo:
Y el caso es que todo lo negativo me daba igual. De pequeño -y,ejem, de mayor también- a mi me encantaba ir a los columpios. En mi ciudad los que triunfaban eran los que estaban en el Paseo Ribalta, un parque lleno de palomas. Creo que todos los niños de mi generación tenemos una foto con palomas, por lo general fotos en 'tomate color' con los rojos muy subidos. Cuando comenzaron a abrir centros comerciales, se acabo lo ir los sábados al parque y ahora los niños se hacen fotos en la puerta del Raqueful.

Sólo hay dos clases de personas, las que aquí ven una 'C' bien grande y las que ven un triángulo rojo y una flecha y se preguntan porqué demonios el logotipo del Carreful es tan extraño.
Otro parque que triunfaba bastante en Castellón es aquel cuyas fotos ilustran este despropósito de post. En el momento de hacer las instantáneas seguía igual que hace 30 años. Los mismos columpios, las mismas rocas abre-cabezas, pero con una diferencia: las dos o tres veces que me he dejado caer por allí últimamente no había nadie. El sitio estaba prácticamente abandonado. Por que los niños son como Atila, por donde pasan no crece la hierba y aqui ya veis, hay hierba por todas partes. Y es bastante triste, la verdad.
ACTUALIZACIÓN: La semana pasada volví por allí y ahora los columpios son fashion stile, todos de metacrilato, madera y aluminio y ya no recuerdan a los clásicos sino que son híbridos columpio-tobogán-plataforma-obra conceptual con unas palancas para accionar y unos diseños extraños que recuerdan a una nave espacial o a un churro. Y es muy difícil que te puedas romper nada porque ahora en los parques del siglo XXI ponen suelos mulliditos.

Nene:¡Mamá cómo molan los columpios nuevos!
Mamá: Lo sé hijo, nos ha costado encontrarlos, pero ha merecido la pena.
Vigilante del Guggenheim: Disculpe señora...¿Podría bajar al nene de la obra 'Minerva se toma una horchata', si es tan amable?
De todos modos, la nostalgia es puñetera y en este caso concreto deberíamos dejarla en evidencia. En mi infancia los parques infantiles se podían contar con los dedos de una mano. Y solían tener todos un cartelito en el que se leía 'Prohibido subir a los columpios a los mayores de 10 años'. Ya ves, si fueran 10 años de ahora... Pero entonces a los 10 años seguías siendo un crío (yo estuve viendo Barrio Sésamo hasta los 13 años, lo juro), y el cartelito de marras te hacía sentir un delincuente ya desde tu más tierna infancia.
Ahora, hay pequeños parques por todas partes...En las plazas, en cualquier rincon, incluso dentro de las propias fincas... Eso sí, todos al sol, que también tiene guasa, pero haberlos haylos.
En fin, no me enrollo más. Os dejo con un video de caídas provocadas por esas máquinas infernales llamadas columpios y otras igual de peligrosas. Está feo reirse de la gente que sufre, pero al fin y al cabo estos han enviado los videos a la tele ellos mismos, así que no les debió doler tanto...


Me alegro de volverte a leer por mis feeds. Ya hacía tiempo que no escribías y la verdad es que echaba de menos las historias con tu pequeño. También son de agradecer las entradas como esta última que hace que rememoremos tiempos pasados con una sonrisa. Un saludo.
RUBÉN-> Muchas gracias!!! Buf, desde que volví al mundo laboral se ha notado el bajón a la hora de postear. Incluso me planteé cerrar el blog, pero escribir, aunque sea de uvas a peras, siento que es terapéutico para mí. Además merece la pena no perder el contacto con la gente que hasta aquí se acerca, así que de momento seguiré publicando. Un gran abrazo para tí y para los tuyos (por cierto, qué tal tus mellizos?)
Me alegro que sea el trabajo lo que te quite tiempo para postear. En estos tiempos hace falta. De todas formas, seguiré leyendote en este blog-terapia que tienes. Mis mellizas dando faena como toca con los dos años y medio que tienen, nos llevan loquitos como imagino que a ti tu Diego.
Un abrazo
JUAJUAJUAJUA
¡Esta opositora era hasta hace dos minutos la feliz visionaria de dos preciosas flechas!!
¡AGUAFIESTAS!! ;-DDDDD
jajajaaaaaaaaaaaaaaaaa
yo en el semicirculo me parti la oreja, estaba colgando salvo por unos tres milimetros de carne (llevaba gafas y me rebale y me di con la cabeza contra un tubo)
y en los columpios infernales de hierro me rompi la ceja pero de eso ni me acuerdo
y en los columpios que eran grupos de 4 jugabamos a futbol MIENTRAS LAS CHICAS SE COLUMPIABAN!!!!
ni pensar quiero lo divertido que era y el miedo que pasarian mis padres
y la verdad es que ara lo pienso y yo de tener un hijo a la barra de bomberos no lo dejaria acercarse ni de broma, aunque creo que estos columpios nos han dado una habilidad motora que dificilmente se repetira en las generaciones de columpios antipeligro
(como molaba el castillo de hierros, ay... que recuerdos)
pd_parece mentira que escriba eso y solo tenga 24 años...
X-DDD Me ha encantado, estoy con las lagrimillas que se me caen de la risa, es tan real!! Pero, y las barras paralelas? Yo me quedaba maravillada al ver a niñas más mayores que se envolvían la barra con la falda para que sus manos resbalaran y dieran varias volteretas consecutivas. Un día me sentí valiente y decidí imitarlas. Envolví la barra cuidadosamente con la falda y me precipité hacia adelante. Pero olvidé mantener las manos agarradas a la barra y me clavé en el suelo de cabeza como un palo. Creo que todavía tengo el chichón! X-D
me ha sorprendido ver en tu post una foto del bec de Barakaldo. bromas aparte, no se si seran columpios o no, pero siempre ves a algun niño subido a ellos.